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La reelaboración constante del pasado indígena como fundamento de la identidad nacional en Colombia: el caso de los muiscas del altiplano central

Publicada el 26 DE SEPTIEMBRE 2018, 12:06 En Noticias.

Jorge Augusto Gamboa Mendoza: Antropólogo. Coordinador del Grupo de Historia del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH)
La reelaboración constante del pasado indígena como fundamento de la identidad nacional en Colombia: el caso de los muiscas del altiplano central

¿Quiénes eran los muiscas?

Yo he investigado sobre los grupos indígenas que poblaban lo que hoy es el altiplano central de la república de Colombia, la zona donde su fundó la capital del país, Santa Fé de Bogotá, y ese fue el nombre que le pusieron los conquistadores españoles a una serie de grupos que vivían allí. Todos fueron agrupados bajo esa denominación y se cree que eran los grupos que habían alcanzado el máximo nivel de desarrollo cultural. Los muiscas han recibido mucho interés por parte de los investigadores y particularmente mi interés ha sido investigar sobre este grupo, sus costumbres, su organización política, y otros elementos.

¿No serían una sola etnia, entonces?

No, son un conjunto de etnias. Esa ha sido una de las cuestiones que he estado investigando y, de alguna manera, uno de los aportes de mi investigación es desmontar la idea de que se trataba de un solo grupo como sucede en el Perú con los incas, que se pensaba que era un solo grupo y hoy se ha demostrado que en realidad eran grupos muy heterogéneos que han sido catalogados por los españoles por desconocimiento de sus costumbres.

¿En el resumen de tu presentación afirmás que la historia ha sido escrita y reescrita varias veces, por quiénes?

Por los intelectuales de la elites, desde el momento que se empezó a escribir nuestra historia. Me refiero a los primeros conquistadores y cronistas españoles que elaboraron una serie de relatos de leyendas sobre los grupos indígenas. Pero esos relatos han sido reescritos continuamente de acuerdo al momento que se está viviendo. Entonces los indígenas han sido utilizados para elaborar una imagen del pasado un poco mítica que le da sustento a la identidad nacional contemporánea. Por eso digo que la historia ha sido escrita y reescrita continuamente, lo cual no es ni bueno ni malo, es así. La historia siempre se reescribe.

¿Se ha hecho uso político de esa historia, no?

Sí, fundamentalmente las ideas que tenemos y que se han impuesto en la academia, entre las elites y entre la gente culta, han sido concebidas por motivos políticos. 

En el resumen decís que hay leyendas asociadas a los muiscas, ¿qué hay de real en esas leyendas?

Todas las historias se tejen entre la leyenda y lo comprobado. En este caso sobre los grupos indígenas en Colombia, es más la parte inventada y legendaria que la que se puede comprobar con metodologías científicas, como la arqueología.

Realmente se han desmontado muchas de esas leyendas pero siguen siendo efectivas dentro de la población. Es decir, una cosa es el saber especializado en la academia y otra es lo que la sociedad interpreta y cree acerca de su pasado. Y es bastante difícil desmontar y, a veces nos preguntamos si es necesario hacerlo. La sociedad tiene derecho a tener su historia.

En Colombia hay leyendas famosas como la de “El dorado” que le da nombre al principal  aeropuerto del país. Porque es un símbolo que impregna todo en Colombia y los colombianos se sienten muy orgullosos de que los grupos indígenas fueran grandes orfebres, lo cual es bastante discutible.

Lo real es que eso también responde al proceso de la conquista. El actual museo del oro sigue fomentando la idea de que lo importante que tenían nuestros indígenas era el oro, y eso es obra de los conquistadores.

¿Cuánto de indígena hay en la identidad colombiana actual?

No mucho, el colombiano se reconoce como mestizo, pero blanco. Con algo de indígena. A nivel de la retórica sí, todos dicen somos mezcla de indígenas, negros y blancos. En Colombia hay que agregar el componente negro, que es muy importante, más del 25% de la población es negra.

Si hablamos en términos culturales hay una presencia de lo negro muy importante, como por ejemplo en la música, o en algunas tradiciones religiosas. En definitiva, los colombianos reconocemos que sí hay algo de indígena pero sigue predominando la idea de que fundamentalmente la población es mayoritariamente de origen europeo.

¿Esta identidad indígena genera conflictos?

No, al contrario, creo que está bien visto. Es lo políticamente correcto a nivel de la retórica, reivindicar lo indígena.

Pero, en la vida real sí existen conflictos con las comunidades indígenas en términos de territorios. En algunas zonas de Colombia, donde hay poblaciones indígenas mayoritarias, hay enfrentamientos con los campesinos o con las grandes empresas.

¿Es tu primera vez en el SISPA? ¿Qué te parece que se hagan eventos de este tipo?

Sí, es mi primera vez. Es muy importante porque es una oportunidad para dialogar con otros colegas, para debatir muchos temas, para conocernos y para establecer vínculos y redes académicas que seguramente hacia el futuro serán muy útiles para todos.