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Paleontólogos del IDEVEA descubren tortuga de agua dulce que habitó hace 95 millones de años en Patagonia

Publicada el 09 DE JUNIO 2020, 09:51 En Divulgación Científica.

Se trata de un descubrimiento inusitado por el estado de conservación de las piezas.
Paleontólogos del IDEVEA descubren tortuga de agua dulce que habitó hace 95 millones de años en Patagonia
Los Dres. Ignacio Maniel y Marcelo de la Fuente, investigadores de CONICET/UTN en el IDEVEA, publicaron recientemente en una revista de prestigio internacional (Journal of Systematic Palaeontology), un trabajo sobre una nueva especie de tortuga de agua dulce a la que denominaron Prochelidella buitreraensis. De la investigación participó un grupo interdisciplinario compuesto por el Dr. Sebastián Apesteguía (Fundación de Historia Natural Félix de Azara, Universidad Maimónides), el Lic. Joaquín Pérez-Mayoral (Universidad Nacional de La Plata), la Dra. María Lidia Sánchez (Universidad Nacional de Río Cuarto), el Dr. Gonzalo Veiga (Centro de Investigaciones Geológicas, Universidad Nacional de La Plata), y el Mg. Ian Smales (Herpetólogo de Australia).

Esta tortuga fue descripta sobre la base de un cráneo muy completo y en un excelente estado de preservación, además de restos postcraneanos que incluyen restos del caparazón, vértebras cervicales y elementos de los miembros. La buena preservación de estos materiales permitió a los autores realizar un estudio anatómico exhaustivo y concluir que se trata de una nueva especie de tortuga de agua dulce que está emparentada con otras tortugas extintas durante el Cretácico de Patagonia. Las características más diagnósticas de estas tortugas es que poseen un tamaño relativamente pequeño (entre los 20 y los 30 cm de longitud), y un hueso nucal (el elemento más anterior de la serie impar del caparazón), más ancho que largo, lo que permitió a los autores referir este espécimen al género Prochelidella.

El cráneo de Prochelidella buitreraensis, presenta algunas características peculiares, como un foramen retropterygoideo (alojado en la parte ventral y posterior del cráneo) muy  desarrollado, y una zona de adherencia muscular muy marcada sobre el basisfenoides (hueso que se ubica en la parte ventral central del cráneo). Estos caracteres permiten hipotetizar y evaluar cómo fue la evolución del cráneo dentro de esta familia particular de tortugas de agua dulce que actualmente habita en los cursos de agua de Sudamérica y Australia, y que tienen una larga historia que se remonta hasta hace al menos 100 millones de años atrás donde se encuentra el primer registro de este grupo en Patagonia.

Este hallazgo se produjo en el marco de una serie de estudios que se vienen realizando hace más de 20 años sobre la localidad fosilífera ¨La Buitrera¨, gracias al aporte de organismos nacionales (como la Agencia de Cultura de la Provincia de Río Negro y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica) e internacionales (como la National Geographic Science Foundation), así como al trabajo de decenas de investigadores, becarios, personal de apoyo y particulares que año a año concurren al lugar a colaborar en las campañas. La Buitrera es un área de gran extensión que está enmarcada al margen noreste de la Meseta de Rentería y al sudeste del Lago Ezequiel Ramos Mexia, en la provincia de Río Negro. El Dr. Sebastián Apesteguía encontró esta localidad en el año 1999 y desde ese momento los restos fósiles recuperados de allí maravillaron al mundo, destacándose entre ellos el dinosaurio terópodo Buitreraptor gonzalezorum, el mamífero dryolestoideo Cronopio dentiacutus, y la serpiente Najash rionegrina (cuya peculiaridad es poseer restos de miembros posteriores y cinturas pélvicas desarrolladas). Recientes estudios geológicos realizados en la zona permiten reconstruir el ambiente de depositación en donde se desarrolló esta fauna del pasado (alrededor de 95 millones de años atrás), y concluyen en que un gran desierto, denominado Kokorkom (similar al desierto del Gobi) cubrió esta área. El estudio aquí presentado logra ubicar a los restos de Prochelidella buitreraensis sobre la base del perfil estratigráfico, en un subambiente asociado a lagunas efímeras que presentan ciclos de desecación e inundación dentro de este gran desierto.

Los autores de este trabajo esperan poder seguir aportando al conocimiento que se tiene de las tortugas que habitaron este desierto, que albergó una gran diversidad de fauna, constituyéndose en uno de los lugares más fascinantes para el estudio de vertebrados fósiles del país.