CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA

Se entiende como contaminación electromagnética, también conocida como electrosmog, a la presencia de  diversas formas de energía electromagnética en el ambiente, que por su magnitud y tiempo de exposición pueden producir riesgo, daño o molestia a las personas, ecosistemas o bienes en determinadas circunstancias.

Las fuentes electromagnéticas generan dos formas de energía:

·         Radiaciones ionizantes: que tienen fotones con energía suficiente como para producir la ionización de la materia.

·         Radiaciones no ionizantes: sin energía suficiente para ionizar la materia.

Dentro de las radiaciones no ionizantes existen varios tipos que son función de la frecuencia, que se mide en Hz (Hertz) o ciclos por segundo. Estrictamente hablando el término campo electromagnético se aplica sólo a altas frecuencias, donde los campos eléctrico y magnético están íntimamente unidos y se pueden propagar libremente en el espacio como ondas electromagnéticas. A bajas frecuencias, hay dos campos independientes, el magnético y el eléctrico. El eléctrico se identifica como E y se mide en Voltios por metro(V/m) y el magnético se identifica como H y se mide en Ampère por metro (A/m), y la densidad de flujo magnético B se mide en tesla (T).

La intensidad de los campos producidos por el hombre, algunas veces exceden la intensidad de los campos naturales,los cuales existen desde la formación del planeta. Clarificar cómo los campos magnéticos afectan a los organismos es objeto de intensas investigaciones.

En los últimos años hemos visto un crecimiento sin precedentes en el número y diversidad de fuentes de campos eléctricos y magnéticos  destinados a aplicaciones individuales, industriales y comerciales.

Hasta prácticamente principios del siglo XX el hombre no producía campos electomagnéticos (CEM); y, por supuesto, era ajeno a todo lo que estuviera relacionado con ellos.

Poco más de 70 años atrás ya estaban en el aire numerosas transmisiones de comunicaciones y no pocas estaciones de radiodifusión, y había una incipiente actividad comercial. Todavía no se advertía riesgo alguno.

Se avanza luego en la instalación de emisoras de AM, FM estaciones de TV, radares y gran cantidad de sistemas de comunicaciones con fines bélicos, civiles y comerciales. Se utilizan cada vez más las radiofrecuencias con fines  industriales, científicos y médicos. Casi simultáneamente comienzan a aparecer en los hogares muchos aparatos que generan o pueden generar CEM. Es entonces cuando se advierten los primeros y evidentes síntomas de inquietud por los efectos que esa contaminación  pudiera llegar a provocar en el ambiente.

A las conocidas preocupaciones, de asegurar sistemas fiables de comunicación, orientación, control remoto, computación o asistencia médica electrónica, se añade la situación de los sistemas electroenergéticos, de muy baja frecuencia y de alta potencia, y el campo amplio y de estricta actualidad de la incidencia biológica.

Actualmente la humanidad enfrenta una situación verdaderamente preocupante.

Muchas actividades humanas, tanto en los lugares de trabajo, esparcimiento o en el hogar, están íntimamente relacionadas con sistemas como televisión, radio, computadoras, teléfonos celulares, hornos microondas, radares y equipos utilizados en industrias, medicina y comercio, cuyo funcionamiento depende de una u otra manera de CEM.

Al coexistir tantos CEM es lógico suponer que una influencia mutua originaría interferencias entre los distintos sistemas que requierende dichos campos para su funcionamiento. Por lo tanto estos sistemas deben funcionar apropiadamente en el ambiente electromagnético para el que fueron diseñados y evitar ser fuentes de contaminación para tal ambiente.

Al mismo tiempo estas tecnologías son fuentes de posibles riesgos en la salud  como consecuencia de su uso. Entre los más estudiados están la telefonía celular y las líneas de transmisión eléctrica y sus equipamientos asociados. Los científicos han sugerido que la exposición a CEM emitidos por estos dispositivos podrían tener efectos adversos sobrela salud, como cáncer, especialmente leucemia y al cerebro, reducción de la fertilidad, pérdida de memoria y cambios adversos en el comportamiento y desarrollo de los niños. Sin embargo el riesgo real sobre la salud es aún desconocido, a pesar de que para ciertos tipos de CEM se ha encontrado que a niveles controlados el riesgo es muy bajo o inexistente.

Se sugiere entonces, adoptar el principio de precaución, donde la precaución principal es un acercamiento al manejo del riesgo en situaciones de incertidumbre científica, que expresa la necesidad de una acción que debe adoptarse sin esperar otras definiciones de la ciencia. Por esta razón la normativa nacional e internacional fija valores límite.

Los datos disponibles hasta el momento pueden resumirse de esta manera:

·         Estudios experimentales demuestran que CE y CM de intensidad igual o inferior a la dada por los Valores Límites, no constituyen un peligro para la salud.

·         La observación, en estudios epidemiológicos de larga duración, de trabajadores en áreas de alta tensión o radio aficionados no ha demostrado aún en forma contundente  efecto adverso sobre la salud.

·         No se han detectado síntomas específicos en el organismo humano que puedan ser consecuencia de la exposición a estos campos no ionizantes.

·         Se los considera como posiblemente cancerígenos. Esta decisión se basó en:

·         limitada evidencia de que la exposición a campos tipo domiciliario incrementaba el riesgo de leucemia en los niños

·         limitada evidencia de que  la exposición laboral incrementaba la ocurrencia de leucemia linfática crónica.

·         evidencias sumamente débiles o nulas para otras formas de cáncer u otros problemas de salud.

Esto lleva a no poder reconocer como totalmente inocua la exposición a este tipo de campos, debido a la existencia de una débil evidencia científica.

Medidas preventivas

La medida más efectiva de protección contra las radiaciones electromagnéticas es alejarse de las fuentes; según el tipo de red o de aparato la distancia de seguridad variará en función de las emisiones que genere.

En todos los casos conviene aplicar procedimientos sencillos y prácticos tendientes a prevenir o minimizar cualquier efecto dañino que pudiese detectarse.

En lo que a teléfonos celulares se refiere, entre estas recomendaciones se pueden citar:

·         Que el uso de celulares sea sólo para llamadas de corta duración.

·         Que se trate de utilizar audífonos para mantener la antena lejos de la cabeza, ya que aproximadamente el 60% de las radiaciones se concentran en la cabeza y en las manos.

·         Que los niños no usen teléfonos celulares, pues no se puede descartar la posibilidad que el uso prolongado de los celulares pueda ser dañino, y los niños son los más vulnerables, pues su sistema nervioso está todavía en la etapa de desarrollo.

Respecto a líneas de energía eléctrica y sus equipos asociados,la medida fundamental es no permanecer próximos a ellos por períodos prolongados. Tener en cuenta este punto cuando se trata de localizar, fundamentalmente, viviendas y escuelas.

Es conveniente evitar la exposición a todo tipo de campo electromagnético, especialmente mientras se duerme, ya que se ha encontrado una relación entre ellos y la generación de la melatonina, hormona reguladora del sueño sintetizada en el cerebro especialmente durante la noche.

Viviana Vila

Ver

Contaminación
Smog electrónico
Microondas
Cáncer y factores ambientales

Bibliografía

- Conesa Fdez-Vitora, Vicente. 1997. Guía metodológica para evaluación del impacto ambiental 3ª edición, Ed. Mundi-Prensa - Madrid

- Tora Galván, José Luis. 1997. Transporte de la Energía Eléctrica – Universidad Pontificia Comillas- Madrid- España

- Ministerio de Economía República Argentina. Secretaría de Energía.1998. Resolución Nº 77/ 98-.

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