Consumo, Pautas de

Podemos definir pautas de consumo como las normas que adoptamos en el proceso de elección y adquisición de bienes.

El consumo comenzó siendo un medio para lograr un fin, pero ahora, para ciertos sectores de la población, se ha convertido  en un fin en sí mismo. Dentro de la sociedad de consumo los bienes materiales tienden a percibirse como símbolos de status. Acumular bienes se convierte en sinónimo de progresar, de triunfar en la vida y en el indicador de un estilo de vida. Consumir y derrochar son las formas de adquirir prestigio social. Thorstein Veblen lo caracterizó como "consumo ostensible".

Los símbolos materiales de prestigio son necesidades psicoculturales; hacen que las pautas de consumo pierdan toda relación con las necesidades reales/racionales y tienen como consecuencia inevitable no estar nunca satisfechos; no pueden satisfacerse a través del consumo (como ocurre con las necesidades físicas) y angustian por lo tanto al individuo.

La publicidad es un medio cuyo objetivo se haido desplazando hacia la creación de pautas de consumo y de prestigio; crea valores e incita al consumo. Estos valores generalmente son identificados con éxito, placer, felicidad, juventud y poder.

El individuo no suele ser consciente de que esas  necesidades creadas sirven para decidir su consumo. Muchos artículos prescindibles se incorporan a las pautas de consumo como necesidades. Los símbolos de status no son necesarios para la subsistencia sino para el “bienestar” y dado que no se consume desde el status en que se está sino desde aquél en que se desea estar, siempre va a haber un ideal de consumo que esté fuera de nuestro alcance.

El consumo obsesivo de bienes (o de símbolos) no permite prestar atención a las consecuencias de este comportamiento. La lucha contra la contaminación, por ejemplo, no puede tener éxito si estas formas de consumo y de producción continúan siendo de la misma escala.

La adopción de pautas de consumo exacerbadas e ilimitadas también se extiende al consumo de servicios, tales como energía eléctrica, combustibles y agua potable.

Toda pauta de consumo, de bienes o servicios, que no sea racional y que esté fundamentada en un consumo indiscriminado y asociado al derroche en cualquiera de sus formas, provoca en el ámbito individual y colectivo un altísimo impacto negativo sobre el ambiente. Este impacto, en términos generales, afecta severamente los recursos naturales, contribuye a la contaminación ambiental por el incremento de procesos productivos y la generación de todo tipo de residuos.

Finalmente, pautas de consumo indiscriminado son reprobables desde el punto de vista ético, cuando se practican dentro de una sociedad mundial en la que millones de seres humanos viven con sus necesidades básicas insatisfechas.

L. Scafati

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Bibliografía

-FROMM, E. 1962. Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Fondo de Cultura Económica,  México.

-MAFUD, J., 1985. Los argentinos y el status. Distal SRL, Buenos Aires.

-HERSKOVITS, M., 1964. El hombre y sus obras. La ciencia de la Antropología cultural. Fondo de Cultura Económica, Antropología, México.

 

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